Jessica Benjamin


Jessica
 Benjamin y los lazos del amor
por Antonio Campillo 
(https://webs.um.es/campillo/miwiki/feed.php) 

El viernes 25 de septiembre (2009), en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Murcia, se celebró la lectura de una tesis de máster en Pensamiento Contemporáneo. El título de la tesis: “Psicoanálisis, feminismo y postmodernidad: Jessica Benjamin”. La calificación: Sobresaliente.

La autora de la tesis, María Isabel Andreu Vera, es profesora de filosofía en el IES Alquibla de La Alberca (Murcia). Fue alumna mía en la Licenciatura de Filosofía, hace ya muchos años, y el año pasado cursó mi asignatura de máster, Teorías del Estado moderno. A los alumnos de esta asignatura les hablé de la psicoanalista y feminista estadounidense Jessica Benjamin (profesora invitada en la New York University y en la New School for Social Research), y en concreto de su libro Los lazos del amor. Psicoanálisis, feminismo y el problema de la dominación (Buenos Aires, Paidós, 1996. Orig. inglés: New York, Pantheon, 1988). Y fue entonces cuando María Isabel Andreu conoció a esta autora y se interesó por ella.

Debo decir que yo conocí la obra de Jessica Benjamin gracias a mi amiga Lola López Mondéjar, escritora y psicoanalista. Le dije que buscaba un análisis de las relaciones de poder entre hombres y mujeres que se centrara específicamente en la dominación sexual y afectiva, y no tanto en otras formas de dominación (gubernamentales, económicas y culturales), porque lo cierto es que no había encontrado nada que me convenciera sobre este tema, ni en el psicoanálisis ni en el feminismo. Y Lola me recomendó que leyera Los lazos del amor.

Fue todo un descubrimiento para mí. Por primera vez, encontraba un análisis riguroso sobre el modo en que se gestan y se reproducen las relaciones de dependencia y de dominación afectiva y sexual entre hombres y mujeres, que lógicamente están vinculadas a las relaciones parentales entre padres e hijos.

La gran aportación del psicoanálisis freudiano ha consistido en resaltar la importancia de las relaciones parentales entre los sexos y entre las generaciones, a la hora de comprender la condición humana en general y la formación de cada ser humano en particular. Sin embargo, Sigmund Freud y la mayor parte del psicoanálisis clásico tendieron a naturalizar, universalizar e incluso prescribir normativamente un determinado tipo histórico de familia, basado en la división sexual del trabajo y en el dominio patriarcal del cabeza de familia sobre la mujer y sobre los hijos. Como ya dijeron el filósofo Gilles Deleuze y el psicoanalista Felix Guattari en El Anti-Edipo (1972), el psicoanálisis ha contribuido a fijar y preservar la familia edípica como prototipo de familia.

Esto hizo que el psicoanálisis, a partir de los años sesenta y setenta del siglo XX, se viera expuesto a una serie de críticas por parte de diversos movimientos sociales e intelectuales de emancipación sexual, desde el feminismo radical (iniciado por Kate Millet y su Política sexual, Madrid, Cátedra, 1995, orig. inglés 1970) hasta el movimiento gay y el más reciente movimiento queer (que se han apoyado en los estudios de Michel Foucault sobre la historia de la sexualidad, y que hoy cuentan con teóricas como Judith Butler).

En efecto, el psicoanálisis clásico tendió a naturalizar y legitimar la dominación patriarcal de los hombres sobre las mujeres, y por tanto difícilmente podía iluminar y cuestionar críticamente los mecanismos que instituyen y preservan históricamente ese tipo de dominación. Por su parte, el feminismo surgió precisamente para denunciar y combatir la dominación patriarcal, pero durante mucho tiempo se apoyó en las teorías políticas clásicas, el liberalismo y el socialismo, lo que le llevó a centrarse en la dimensión jurídico-política y en la dimensión socio-económica del poder patriarcal. Y cuando quiso focalizar la atención en la dimensión específicamente sexual y afectiva, no tuvo más remedio que recurrir a los instrumentos proporcionados por el psicoanálisis. Ahora bien, para servirse del psicoanálisis, el feminismo tuvo que someterlo a una profunda revisión crítica. Y en esa labor cabe mencionar a dos autoras que han influido mucho en Jessica Benjamín: la psicoanalista estadounidense Nancy Chodorow y la feminista francesa Luce Irigaray.

La obra de Jessica Benjamin se inscribe, pues, en la confluencia entre el psicoanálisis y el feminismo. Dentro del psicoanálisis, trata de conjugar la perspectiva clásica freudiana, centrada en la vida intrapsíquica, y la más reciente perspectiva relacional, centrada en las interacciones psico-sociales del infante con sus cuidadores. En cuanto a su relación con el feminismo, es muy afín a las tesis de Nancy Fraser, pues trata de conjugar la orientación próxima a la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt, como la que representa Sheila Benhabib, y la orientación próxima a la filosofía postestructuralista o postmoderna de un Foucault o un Derrida, como la que representa la ya citada Judith Butler. El valor de la obra de Jessica Benjamin consiste en combinar su experiencia clínica como psicoanalista, su conocimiento de los estudios empíricos sobre los primeros años de vida de los infantes y su diálogo teórico con las más innovadoras corrientes del psicoanálisis y del feminismo contemporáneos.

La tesis de Benjamín es que las relaciones de dominación afectiva y sexual entre hombres y mujeres son tan poderosas y tan difíciles de combatir porque en ellas se entremezclan el poder y el deseo, generando un vínculo de complicidad entre el dominador y la dominada. Este vínculo sado-masoquista tiene su origen en las relaciones de dependencia que ligan a los infantes con sus cuidadores desde el momento del nacimiento y durante los primeros años de vida. En estos primeros años, se forja un tipo de relación afectiva que está influido por el modo en que actúan los adultos (hombres y mujeres) entre sí y con sus hijos, y que luego se reproducirá cíclicamente en las relaciones entre adultos y entre éstos y sus hijos. Por eso, Benjamin considera que es necesario no sólo modificar la relación entre hombres y mujeres adultos, haciendo que sea más libre e igualitaria, sino también establecer otro tipo de relación con los hijos, ayudándoles desde el principio a encontrar el equilibrio entre la afirmación de la propia autonomía y el reconocimiento de la autonomía de aquellos a quienes aman y de los que dependen.

Además de Los lazos del amorJessica Benjamin ha publicado posteriormente otros dos libros:Sujetos iguales, objetos de amor. Ensayos sobre el reconocimiento y la diferencia sexual (Buenos Aires, Paidós, 1997. Orig. inglés: New Haven, Yale University Press, 1995), y Shadow of the Other: Intersubjectivity and Gender in Psychoanalysis (New York, Routledge, 1997).


Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: